Sunday, July 16, 2006

¿Vecinos invasores?


Ocurrió el 17 de junio: un pesado camión con frutas y verduras avanzaba lentamente hacia un control antidrogas de rutina en la frontera con el Perú. Grande fue la sorpresa de los policías cuando debajo de varias cajas descubrieron a un grupo de peruanos que intentaba pasar clandestinamente hacia Chile, en busca de mejores condiciones de trabajo. Habían cancelado el equivalente a 65 mil pesos para ser traídos como animales, con el riesgo de sufrir un accidente o morir aplastados por la carga.

Es lógico pensar que el incidente no es el primero ni será el último, y representa una lacerante realidad para la cual las autoridades no han tomado medidas concretas.Según estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el año 2005 ingresaron alrededor de 131.000 peruanos a Chile. Una colonia numerosa, que incluso ha enarbolado la bandera de los derechos ciudadanos, como ocurrió el año 2004, cuando un grupo llegó a La Moneda con una carta para solicitar una “amnistía migratoria”.

El asunto es que muchos de ellos son indocumentados, no se les reconocen derechos laborales y su trabajo es mal pagado, lo que crea una mano de obra barata cercana a la esclavitud. Por lo mismo han surgido sitios en internet de grupos de dudoso origen que, con un discurso peligrosamente ultranacionalista, proponen la expulsión de este tipo de inmigrantes, a quienes ven como una amenaza para el desarrollo del país.

La inmigración es un fenómeno propio de un mundo global, donde las capas sociales más vulnerables buscan mejores condiciones socioeconómicas más allá de sus fronteras.Leí en un diario español que el fenómeno se ha desbordado, al punto que acusan a los recién llegados de formar bandas organizadas dedicadas al “robo en chalets”. Ello ha generado un debate donde no faltan quienes llaman a armarse hasta los dientes o derechamente detener la oleada de inmigrantes, fustigando al gobierno español de permisivo y a los tribunales de blandos en la aplicación de las penas a extranjeros que cometen delitos.

En Chile aún no existen problemas serios derivados de la inmigración, pero el incidente del camión de verduras humanas puede ser el primer signo público de una despreciable forma de tráfico de personas, similar a la que ocurre en la frontera de México con Estados Unidos. El peligro que encierra la inmigración ilegal es el caldo de cultivo para el ingreso de drogas, la trata de blancas, el tráfico de armas y todos aquellos delitos que surgen de fronteras vulnerables, y por cierto, del crimen organizado. Es de aquellas cuestiones que los chilenos “sólo vemos en las películas”, de las que “nunca pasarían en Chile”, pero que tarde o temprano pasan a formar parte del paisaje. ¿peruanos apilados como sandías, entrando indocumentados a Chile? Se ve que el gasto militar no necesariamente hace menos vulnerables nuestros límites.

25 de junio de 2006

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